tengo un T A R A D A tatuado en la frente

por favor, dispárenme y terminen con lo que queda de mi

A remarla...

Paula tiene problemas con A.
Yo, para solucionarlo (total o parcialmente, con esas cosas nunca se sabe), podría B, pero la sola idea de B, a ella le pone los pelos de punta.
Así que dijimos de buscar C. La pregunta del millón es... ¿cómo carajos accedemos a C? ¿Qué cuernos es C?


Si alguien sabe qué es C y dónde está, que avise, plis
Iba a escribir un "Imagine you and me (VI)" a modo de epílogo, pero, la verdad, es que la extraño tanto, pero tanto, que estoy sin palabras.


Que tengan todos una feliz navidad




(Y que el gordo se porte y les traiga los que le hayan pedido)

Imagine you and me (V)

Al otro día de ese peculiar encuentro le escribí, entre otras cosas “Hola, ¿cómo llegaste anoche? Espero que sin problemas. Yo, a nivel viaje, re tranqui, pero no puede dejar de repetirme la acreditación del premio "Autista del año". Lo admito, soy una boluda a cuerda... no se por que me cuesta tanto hablarte. Bah, si, un poco lo se... pánico escénico: Me pongo muy nerviosa y me paralizo. Lo cual es una boludez, porque me siento tan bien con vos del otro lado de la mesa (para defender lo indefendible, esto es algo que me ha pasado y con el tiempo supero).

No sé si sabrás, amor, pero tengo en la billetera la faja de papel madera del alfajor de frambuesa barilochense que me regalaste ese día.

Después, no sé muy bien por qué, pasaron varios días hasta que nos volvimos a ver: La primera vez que nos vimos fue un 29 de mayo, la segunda, un 13 de junio (acá creo que pasó tiempo porque Paula no se decidía a verme de nuevo, pero ella seguro lo niegue, aunque si recuerdo varias salidas frustradas a causa de tormentas y exámenes) y luego recién el 24 de junio, un sábado, cuando ella me invitó a salir, así, un poco más formalmente. Sinceramente no nos queda todavía muy claro por qué justo ESE sábado, vísperas de mi cumpleaños.

Me invitó a que tomáramos algo en Casa Brandon (me pregunto cuantas “primeras citas” habrán habido allí…), así que hacia aquel lugar me encaminé y a las 8 pm nos encontramos, por tercera vez en nuestras vidas: La idea era tomar algo, ella me dio un regalo de cumpleaños por adelantado, con la condición de que no lo abra sino hasta pasadas las 12, y nos volvernos temprano, cual cenicientas, para evitar engorros trasnporteriles. Además yo tenía gente en casa al mediodía y tenía mucho que hacer.

El asunto es que charla va, charla viene, las ganas de besarla eran cada vez más fuertes y nada, che, la señorita parecía que no iba a hacerme ese favor ¿pueden creer? Porque por algún motivo estaba implícito que ella iba a dar el primer paso. Yo ya no sabía que pensar, estaba todo lo cerca de ella que podía, mesa de por medio (juro que casi me tiro encima de la mesa, con tal de que me bese); le había regalado mi mano derecha, le dije que se la quede, que desde ese momento era de ella. Hasta que en un momento, un bendito momento, por cuestiones del destino (y de que se había llenado el lugar a pleno), quedamos en un rinconcito, una al lado de la otra, entonces Paula aprovechó, se acercó todavía un poco más y me dio uno de los besos más hermosos que jamás me hayan dado.

Fue como volver a respirar, después de tanta espera, de tanto deseo contenido, de tanta expectativa. Y así un rato y dos y tres… hasta que se me ocurrió mirar la hora y ¡eran casi las 2 de la mañana! Chau, no más trenes, ni nada. Y bueno, tuvimos que hacer el “esfuerzo” y quedarnos en los tan cómodos sillones de la Casa, disfrutando de besos y mimos, hasta que nos echaron porque tenían que cerrar. Por suerte descubrimos un colectivo que nos dejara a ambas en nuestras respectivas estaciones de tren y lo esperamos en esa madrugada fría y lluviosa, de la mano (nunca más la pude soltar, además, ella es la dueña de mi mano derecha) y con besitos revoloteando de aquí para allá.






(¿¿Debo aclarar que me pasé todo mi cumpleaños con la cabeza en cualquier parte menos en mi casa y con mi familia??)

Ese es el estado de mi ojo


Ahora está un poco más desinflamado, por suerte. Igual duele, pica y jode.
Así, en ese estado, ayer fui a rendir un final y me saque un 8!!! La cagada es que, por cuestiones de burocracia administrativa típica de la UBA, no figuraba en las actas del final!!!! Si estaba en la de la cursada, por suerte, así que me tomaron igual con la condición de que en febrero me vuelva a inscribir al final para que me pasen la nota.


Para que me quede constancia del 8, lo escribieron en unpañuelito de papel y, como verán, lo abroché a mi libreta (eso azulito que se ve debajo).





PD: La mesa abrió 14.30 y a mi me llamaron a las 19!!!!!

stand by

Os juro que la historia sigue, pero yo he hecho un alto: 1º por cuestiones de conectividad y 2º porque tengo un pequeño problemita que me ha puesto el ojo en compota, casi literalmente: tengo algo parecido a un orzuelo, pero a nivel interno del párpado, en mi ojo derecho, así que estoy haciendo un pequeño esfuerzo para escribir y contarles, ya que tengo toooooooooodo el parpado inflamado mal, cual boxeador que perdió por knock out.

quisiera sacarme el ojo, ponerlo en remojo con bicarbonato o algo para que se le pase y volvermelo a poner... me está matando.


besos a todos

Imagine you and me (IV)

Yo creo en el karma, estoy convencida de que todo lo que va, vuelve. Así que fue así como el destino se tomó revancha y, por problemas de logística y transporte, llegué 1, si ¡U N A hora tarde! Dios mío, que vergüenza. Entré ya suponiendo que no iba a estar, que se había ido, pero, para mi muy grata sorpresa, ella estaba todavía ahí, esperándome. Me dijo que como ella llegaba tarde a todos lados, tenía también la costumbre de esperar pacientemente a los demás (ese palazo lo sentí directo en la nuca, je).

Acá si, no se tampoco por qué, me agarró el nerviosismo número 2, es decir, me quedé muda, muda, muda, al punto de ganarme el mote, merecidísimo, he de decir, de “loro autista”.

Paula se despachó con un “me gustás”*, así sin anestesia, y yo, que si antes estaba muda, después de eso me convertí en momia. Claro que me moría de ganas de saltar sobre la mesa y matarla a besos, pero nada, che, no se me movían ni las pestañas.

Lo bueno es que mi mudez me permitió observar muchos detalles de ella, como la manera de abrir los sobrecitos de azúcar o la forma de apoyar la cucharita luego de revolver el café. El modo en que se acomoda el pelo o su estilo de mirarme sin mirar, pero mirando intensamente. Estuvimos una cuantas horas, café de por medio, ‘no hablando’, puesto que a ella le había quedado la impresión de la otra vez y se sentía intimidada.

Antes de que suenen las campanadas y la carroza se convierta en calabaza y yo vuelva a ser sapo, emprendimos la retirada. Muy gentilmente me acompañó hasta la parada del 5, colectivo fastidioso si los hay, porque ¡llegó en 2 segundos! No hubo tiempo para nada más que un chau, nos hablamos… Muy floja yo de no dejar pasar a ese, total, pasan cada 5 minutos. Pero bueno, mi estado mental semi funcionante siempre me juega en contra y me fui, sin más.

¿Les dije que me moría de ganas de besarla, no? Ella también. Pero tampoco hizo nada al respecto, por lo que se cumple, una vez más, el dicho “siempre hay un roto para un descocido”.

Me pasé todo el viaje de vuelta a mi casa dándome la cabeza contra la pared diciéndome “no puedo ser tan tarada, no puedo ser tan tarada”. Así, la hora de viaje que tengo hasta mi casa desde el centro.





* Les juro que ella me lo recordó hace poco, yo no lo tengo muy registrado, tuve toda la noche el cerebro cuasi nublado.

Imagine you and me (III i o sea, 3 1/2) - Diegesis interruptus

Ya les había comentado que no la había visto sino hasta que finalemnte nos encontramos, salvo por unas pocas fotos que no la mostraban por completo, puesto que ella tiene algunos problemitas con el tema de las fotos, así uqe estaban todas photoshopeadas, viradas al azul o en alto contraste (blanco y negro plenos, no en escala de grises) muy quemadas y cosas así, por lo uqe si bien se la veía, no se la veía.

Mi impresión de verla por primera vez, lo primerísimo que pensé fue "yo me la hacía más alta". ¿Vaya estupidez, verdad?, pero bueno, fue lo primero que pensé. Que haya estado fumando no me sorprendió, porque yo se lo había preguntado antes. De hecho, ese fue uno de los primeros palos que le tiré: habiendo visto una foto donde estaba fumando (foto lindísima), me hice la tontísima (que me es taaaan difícil...) y le pregunté si fumaba. Obviamente me contestó que sí, entonces yo, como quien no quiere la cosa, le dije "¿por qué será que siempre que me gusta alguien, fuma?".

Claro que cuando nos vimos, estaba tan nerviosa y hablaba tanto, que no reparé mucho en detalles, aunque me acuerdo exáctamente qué tenía puesto.

Imagine you and me (III)

Durante el trayecto del tren, pensé en todas las opciones posibles: desde que le había pasado algo, que se había olvidado en dónde habíamos quedado, que se había olvidado, lisa y llanamente e incluso que había llegado, me había visto y se había ido (si, soy fatalista, que se le va a hacer).

Llegué a mi casa triste e intrigada por saber qué paso. Me conecto y aparece ella en el msn y me dijo que había ido, que había llegado tarde (bastante tarde) y que yo ya me había ido. Claro, ¿cómo podía adivinar yo, a esas alturas, que la señorita tiene un problema casi fisiológico de impuntualidad? A partir de ese momento hice un mea culpa y asumí que mi impaciencia muchas veces raya lo intolerante, así que decidimos vernos de nuevo. Más bien, decidimos de nuevo vernos, porque no nos habíamos visto nada hasta ese entonces.

Como la primera era viernes, decidimos vernos el lunes siguiente. Ella el sábado tenía ya programada una salida y yo tenía el cumpleaños de mi hermano. También quedamos en vernos en el mismo lugar, Las Violetas.

Yo salí de la facultad con un poco más de tranquilidad. Tranquilidad en cuanto al horario, no en cuanto a verla, porque en ese sentido estaba hecha un nudo. Así que caminé hasta la confitería y cuando llegué, alguien se me acercó y me preguntó “¿vos sos La Oveja*?”. ¡Había llegado temprano!

Entramos, por la puerta que está sobre Rivadavia, que, en ese entonces y sin la ley 1799**, daba directo al sector no fumador. Nos estábamos por sentar y como ella estaba fumando (tenía fumado menos de ½ cigarrillo), vino un mozo a decirnos que ese era el sector no fumador, que, si queríamos, pasáramos hacia el otro, pero yo, antes de que ella pueda decir ni mu, lo miré y le dije, “no, total ella ya lo apaga”. Claro, se me quedó mirando como si viera un extraterrestre o como si de golpe hubiese empezado a hablar en arameo, más cuando el mozo trajo el cenicero y ella no tuvo más remedio que apagarlo, puesto a que ya me había sentado. ¡Vaya atrevimiento el mío para con alguien que no conocía!

Debo aclararles que cuando me pongo nerviosa me pueden suceder dos cosas, muy contradictorias entre sí: o hablo sin parar, como loro enloquecido o me agarra un ataque de pánico escénico y me congelo donde esté. Por algún motivo, todo el tiempo que estuvimos en Las Violetas hablé como si esa fuese mi última posibilidad de hablar en la vida. Sólo dios sabe la cantidad de pavadas que le habré dicho en esas horas, porque lo que soy yo, no recuerdo casi nada. Ella solo atinaba a decir alguna que otra cosa.

Decidimos partir porque ella tenía una clase, me preguntó como llegaba hasta la facultad y yo, como buena caballera (?) me ofrecí a acompañarla, caminando. En esas cuadras (los que conocen Buenos Aires saben que desde la confitería hasta Filo no hay taaaaaantas cuadras) ella me hizo todas las preguntas que no me había hecho en toda la tarde, las cuales respondí, un poco a medias, un poco a la fuerza (y bueno, nunca pude hablar de mí misma así, tan abiertamente).

Al día siguiente le mandé el siguiente mail: “Antes que nada, quería decirte que la pase muy, muy bien ayer. Eso de ponerte materialidad me era necesario... me bajo mucho la ansiedad. Ahora se del otro lado del monitor hay alguien concreto, que ocupas un lugar en el espacio, que tenés voz (no mucha... =P)


Por motivos que desconozco (la chica ha de ser masoquista nomás…) decidimos volvernos a ver, pero esta vez decidió ella el lugar. Así fue como, 15 días después, nos veríamos en La Cigale, en uno de sus martes franceses.




* Está claro que preguntó por mi nombre.

** Prohíbe fumar en los espacios públicos cerrados en el ámbito de la Ciudad de Buenos Aires.

La señora se dignó a hacer una lista de cosas que si.



Ahora se me ofendió porque dije señora... y bue, uds ven como me trata, no?

Te amo, mi vida

Imagine you and me (II)

Y al fin arreglamos para vernos por primera vez: quedamos en encontrarnos en Las Violetas a las 17.30. Era mayo, y como todo mayo, gris e impredecible.

O tenía una clase hasta las 5, así que salí presurosa de la facultad y caminé, rauda y veloz hasta la confitería esperando no llegar tarde.

La verdad es que no tenía una clara noción de cómo era ella, pero ella si sabía cómo era yo, porque había visto un par de fotos mías, así que no me preocupaba el hecho de que estemos las dos dando vueltas en la misma esquina sin encontrarnos.

Llegué, segundos antes de la hora convenida. Acá cabe aclarar que soy (o al menos era) una loca por la puntualidad, con poca paciencia y, más que poca paciencia, poquísima tolerancia. El día estaba raro, con viento, pero no del todo frío, con un cielo gris plomo que en cualquier momento se caía, como lo había hecho durante toda la mañana.

Miré hacia un lado, hacia el otro, me coloqué estratégicamente para poder ver las otras 3 esquinas y las salidas del subte. Pasó un rato y nada, 2 ratos y todavía nada. Pasó un ratón y ni noticias.

Me crucé al locutorio que estaba enfrente (ventajas de transitar por Buenos Aires: debe ser la ciudad con más locutorios/cybers per cápita del mundo) y revisé mis mails por las dudas que me haya mandado uno a último momento y niente, nada, cero. Yo le había dejado el número de mi celu por las dudas, así que al pobre lo estrujé durante todo el tiempo que me dediqué a deambular por las 4 esquinas esperando que llegue.

Miré mi reloj, eran poco más de las 6, hacía cada vez mas frío y lloviznaba un poco, así que, con mucha pena, decidí volverme a mi casa.

Imagine you and me (I)

Todo empezó a principios de mayo del año pasado. Aunque, técnicamente, fue un poco antes.

Ustedes saben como es esta cosa blogger, que cuando empezás uno empezás a leer otros y lees a quienes le firman a esos otros y los que están ahí likeados and so on, and on, and on…

Así es que realmente no sé bien como llegué a su blog, pero si recuerdo que entré porque me había llamado en extremo la atención su nick y que en el perfil, dentro de sus intereses, haya estado “tomar café” y “el género divino”. Así me encontré con un blog muy particular, con un template exquisito con una tacita de café y muchas cosas escritas (desde el 2004!!).

Leí todo el blog de un saque, sin levantarme ni para ir al baño. De principio a fin, para conocer a esa persona que escribía tan salteado, tan desordenada, pero maravillosamente. Y, día tras día entraba para ver que había posteado y si había contestado a mis comentarios y entraba al mío para ver si me había comentado (mentira, entraba a mi mail para ver si había llegado alguno).

Y un día me di cuenta que tenía su dirección hotmail en el perfil, así que podía agregarla a mi msn, así que lo hice, mandándole un mail de permiso mediante y nos pusimos a charlar: ella me mataba a preguntas, yo respondía con más evasivas que otra cosa (sobre todo a las preguntas acerca de mis preferencias de género). Hablábamos de todo un poco y yo, cada tanto, le tiraba algún palo a los que ella dejaba pasar, haciéndose total y completamente la boluda (tiempo después me enteré que era porque todavía no sabia que onda yo).

Un día, hablando de capuchinos y días grises, ella me preguntó ganas de qué tenía y yo, cansada de ser sutil, le enumeré:
  • dormir
  • un capuchino
  • verte

Claro que con eso, se debió haber quedado pasmada, porque no me respondió nada sino al raaaaaaato. Y me dijo que también tenía ganas de conocerme.

Adelanto de balance

En otro lado, hace 2 años, había escrito esto:

December, 2005

"se termina...


Y si... llegamos a diciembre, mes fatidico si los hay... mes en que haces los balances, en el que decidis si fue un año de mierda, uno memorable o uno que pasará sin pena ni gloria.
Por lo pronto yo todavia no lo decidi, aunque, por supuesto, ha tenido sus altos y bajos: he conocido gente nueva, milagrosamente no hubo bajas importantes y tuve, academicamente hablando, un año bastante respetable (no se olviden que empece francés).

Pero no creo que sea este el año a recordar, ese año que en un par de décadas diga "uuuhhhh ¿te acordas todo lo que paso en el 2005?".
Asi que, por ahora, esto queda asi: con mas puntos positivos que negativos, pero nada que se destaque demasiado.
Veremos lo que pasa con estos ultimos dias..."


El 2006 fue un año fuera de lo común.
Un año cargado de deciciones fundamentales, un año donde me hice cargo de quien soy y, sobre todo, de quien quiero ser.
Un año feliz.


El 2007 arrancó raro, fue un año de barajar y dar de nuevo, cambiando de carrera, de empresa (no de trabajo), pero también de consolidación, reafirmando mi relación y mi amor por Paula.
Fue también un año hospitalario, accidentado, con un nacimiento y una muerte sin sentido (y no me vengan con que ninguna lo tiene, porque sabemos que no es así), viajes y mudanzas (no mías, por desgracia).

Claro que al 2007 le faltan 28 días.
28 días para decidir de qué lado de la balanza se queda.